Meras Coincidencias? Observando el Universo

  Ahí estaba yo, Ente observador del Universo, haciendo un recorrido por los planetas aburridos de cada galaxia a mi paso. Cada tanto, cuando veo movimientos o algo me llama la atención, visito algún lugar y escribo sobre lo que suceda. 
  Fue así que me topé con este pequeño planeta, al cual llamé “Intriga”, muy vistoso y con recursos valiosos para sus habitantes, a quienes llamé “Intrigantes”.
  Los Intrigantes estaban divididos en comunidades, cada una tenía sus costumbres y me llamó la atención más que nada sus creencias y rituales, tanto que decidí observar más de cerca…
  Una comunidad tenía un tótem con forma de un animal, que nunca había visto, le decían “Zaíy”, una bestia hermosa, con alas doradas, mirada bondadosa pero fuerte y penetrante; para ellos era su guardián, proveedor de alimento y salud; a ellos los llamé Zaiyentes.
 A unos kilómetros, estaba otra comunidad, unos con más riquezas que otros pero uno solo de ellos era el líder, se hacía y se decía lo que él quería. Su creencia no la supe comprender mucho, pero hablaban de un creador supremo que vivía en las estrellas, por un momento pensé que se trataba de mí, pero era imposible, si acababa de conocerlos y ellos a mi no me veían. Hasta ese momento ellos no llamaron  mucho mi atención, y los llamé “Incognitos”.
  Todos los Intrigantes tenían personalidades distintas, algunos eran farsantes, estafadores, ladrones, violadores y asesinos, pero otros muy creyentes de sus protectores o creadores, muy empáticos y solidarios.  Nunca me importó si esos seres protectores o creadores a quienes alababan eran imaginarios o si realmente existían, porque a la mayoría de ellos les hacía bien el creer, les daba fuerzas en los momentos de agobio, les daba esperanza, los llenaba de energía para superar los obstáculos y los infortunios de la vida, el creer les hacía bien, y no dañaba a nadie si creían en un ser hermoso alado o en un ser que nunca habían visto, pero que para ellos los cuidaba desde las estrellas.
   Entre los Incognitos, comencé a prestar atención a un joven que actuaba de manera extraña. Hijo mayor de 5, su padre, Itaiel, era constructor, su madre, Alea, cocinera y él se llamaba Kaiv, el preferido de su madre.
  Alea, era una mujer muy especial, muy buena, sumisa pero con un pasado perturbador, ya que en su juventud, fue ultrajada en su comunidad, de donde huyó para luego llegar con los Incognitos donde conoció a Itaiel, de quien se enamoró.  Al nacer Kaiv, Alea, siempre dijo que su hijo era un regalo del  Creador, quien había enviado una estrella y puesto una semilla en su vientre. 
  Itaiel, un hombre trabajador y muy bueno, creyó en la palabra de Alea, sin saber su pasado. La mente traumada y enferma de la pobre mujer había creado una realidad imaginaria tapando el abuso sufrido y fue así que Kaiv, fruto de ese abuso, creció creyendo ser el hijo del Creador y estaba convencido que lo había enviado para hacer el bien y guiar a los Intrigantes por el buen camino, con sabiduría, contención y solidaridad.
 Al poco tiempo de nacer Kaiv, Itaiel comenzó a ver signos y comportamientos de Alea que le fueron abriendo los ojos a la realidad, su mujer, tan hermosa y buena, sufría de delirios y entendió el por qué había huido de su comunidad.
 Desgraciadamente, Itaiel contribuyó mucho en el delirio de Alea hacia Kaiv,porque nunca fue un padre presente y compasivo con el niño, pero sí con el resto de sus hijos, y fue así que Kaiv siguió con el delirio de su madre, pensando que su verdadero padre era el Creador.
 Las palabras de Kaiv eran muy creíbles, él era muy bondadoso, con mirada tierna, tenía compasión por todos los seres y tenía tanto carisma, que muchos Incógnitos comenzaron a creer en sus palabras, se reunían para hablar del creador y de seguir el camino del bien. Era tanta la gente que había comenzado a seguirlo, que fue preocupante para el líder de los Incognitos, temiendo que Kaiv le quitara su lugar, y fue así que designó a uno de sus hombres, para que se infiltrara entre los seguidores de Kaiv y así  informarle de sus pasos, pero sin llamar la atención.
 Pasado un tiempo, Kaiv eligió entre sus seguidores, a 12 de los más creyentes, los 12 que lo seguían a todos lados como sombra, y ellos serían los encargados de esparcir la Palabra del Hijo del Creador, y así la historia de Kaiv recorrió casi todas las comunidades del planeta.
  Estas noticias llegaron a oídos del Líder de los Incognitos y tramó un plan con su aliado, quien había hecho tan buen trabajo como espía, que había sido elegido entre los 12, él se llamaba Tojal, un personaje muy astuto y manipulador. 
  Tojal sobornó a varias personas de grupos lejanos, para que se hicieran pasar por enfermos, uno por ciego, otro por invalido otros por malestares varios. En una reunión,Tojal le dijo en voz baja a Kaiv que si realmente era hijo del Creador que lo demostrara ante la multitud, por ejemplo curando a personas y fue a buscar al “ciego”, al “inválido” y a los demás.
  Kaiv nunca dudó de quién era, él creía fervientemente la palabra de su madre y como hijo del creador, uno por uno fue “curando” a todos los enfermos que le iba presentando Tojal y nunca supo la verdad. Tojal pasó a ser el más confiable de los 12 y el más querido por Kaiv.
  Cuando el Líder de los Incognitos vio que ya era demasiada gente la que seguía a Kaiv, poniendo en peligro su lugar, mandó a buscarlo con los soldados; todos los creyentes defendieron a Kaiv, los 12 trataron de esconderlo, pero no sabían que entre ellos estaba el traidor, quien delató el escondite. 
 Kaiv fue arrastrado y castigado hasta donde lo esperaba el Gran Rom, el lider de los incognitos, donde fue juzgado como farsante y tan fuertes fueron los castigos y torturas, que Kaiv a gritos rogaba a su padre, el Creador, que viniera a buscarlo, pero no soportó el dolor y se desvaneció. El Gran Rom ordenó atar sus pies con sus manos, haciendo que el cuerpo de Kaiv formara un círculo, con su espalda arqueada hacia atrás y colgado de la rama más fuerte de un árbol fue prendido fuego, en vida. La multitud entró en pánico, todos querían salvar a Kaiv, entre ellos llegó corriendo Alea, la pobre mujer quedó petrificada al ver a su hijo ardiendo y fue ahí que llegaron los crudos recuerdos de su pasado y llorando desconsolada pedía perdón a Kaiv por ser culpable de su cruel muerte. 
  De pronto el cielo se cubrió de pesadas nubes, truenos y relámpagos, el viviente círculo de fuego seguía ardiendo y allí abajo, con la mirada perdida en las llamas, estaba Alea llorando, rogando al Creador que también viniera por ella. Comenzó a caer la lluvia, el fuego se consumió, y los hermanos de Kaiv e Itaiel bajaron los restos calcinados del pobre muchacho.
  La multitud angustiada se negaba a disiparse, entre lamentos, llantos y oraciones, se oía el nombre de Kaiv, el hijo del Creador. 
  Los soldados ahuyentaron a la fuerza a todos, quedando solo el Gran Rom y Tojal para seguir con lo planeado. Pero el Gran Rom, no sabía que cuando una persona es traicionera no tiene límites hasta obtener lo que quiere y nunca se imaginó que Tojal tenía otros planes distintos a los de él.
  Al día siguiente, cuando los soles salieron, el pueblo entero vio la cabeza del Gran Rom colgando del mismo árbol donde quemaron a Kaiv, pero debajo no había nadie llorando, solo estaba Tojal, con una espada ensangrentada en la mano y cuando vio que todo el pueblo estaba reunido ante él, dijo en voz alta: 
-He aquí el asesino de Kaiv, hijo del Creador, quien me envió a vengar a mi amigo! De ahora en adelante yo seré su líder y los guiaré por el camino que Kaiv trazó para todos nosotros, en nombre de su padre!
  Hubo una gran fiesta, la multitud enloqueció de alegría, nadie sospechaba la verdad, que el nuevo líder era el traidor y culpable de la muerte de Kaiv, ese joven sin malicia, con una mente delirante pero bondadosa y compasiva. Entre bailes, música y bullicio, hicieron un gran círculo con ramas y lo prendieron fuego, en honor a Kaiv.
  Entre la muchedumbre, Itaiel y sus 4 hijos, buscaban a Alea, la habían perdido de vista, no se escuchaban sus gritos llamándola, desesperados; ellos sabían de su gran sufrimiento y ahora, a pesar del gran horror por el que había pasado Kaiv, lo único que les importaba era encontrarla y contenerla en su dolor.
  Era mucha gente la reunida, alborotada, nadie se percató de su paso entre ellos y Alea, con la mirada perdida y los ojos vidriosos e hinchados de tanto llorar, caminó hacia el círculo de fuego, se adentró entre las llamas y solo se escuchó el grito que emergía con angustia de su boca chamuscada… Kaiiivvv!!
  Itaiel quedó perplejo, sus hijos paralizados y horrorizados, todos rompieron en llanto y la multitud espantada entre susurros, se fue alejando lentamente de ellos, que estaban arrodillados frente al círculo ardiente lamentando su pérdida. Alea había sido consumida por el fuego, como también su angustia oculta bajo el pasar de los años y su culpa, esa culpa de haber empujado, sin saber, a su hijo hacia la muerte.
  Pasaron semanas y Tojel comenzó a reunir a los Intrigantes bajo el árbol donde había sido sacrificado Kaiv, allí decía unas oraciones sobre Kaiv y su padre, el Creador, ¿Quien sospecharía? ¿Quién se imaginaría la verdad? Todos adoraban a Tojel, era el vengador de Kaiv, había sido el más cercano y el más querido del hijo del Creador, todos creían en su palabra y obedecían sus órdenes, sin contrariedades, sin lamentos ni reproches.
  Tojel juntó a varios mineros e hizo extraer una piedra preciosa del color del fuego, con ella, hizo hacer círculos tallados a mano con la figura de Kaiv envuelto en llamas, hizo dijes con cadenas doradas y los vendía como Símbolo en memoria de Kaiv a todos los creyentes que lo deseaban. Además de quedarse con la fortuna del Gran Rom, Tojel comenzó a hacerse más poderoso y más rico, gracias a Kaiv. El pueblo entero le daba ofrendas en agradecimiento por haber vengado al Hijo del Creador y por guiarlos con su palabra.
  Cuando todos los Incognitos estaban a su merced, Tojel, codicioso, decidió ir por otras comunidades. Uno por uno fueron cayendo en manos de los Soldados de Kaiv, así los llamaba Tojel y si alguien se negaba, era asesinado, sus hijos arrebatados y obligados a creer en Kaiv y su padre el Creador. Destruyeron sus Totems, todo lo relacionado a sus creencias y fueron obligados a llevar el Círculo de Kaiv colgado en sus cuellos, y dar ofrendas a Tojel, su nuevo líder.
  Esta barbarie llegó a oídos de los Zaiyentes, quienes decidieron huir rápidamente y con mucha pena, destrozaron el Totem de su amado Zaiy, pero llevaron consigo varias miniaturas que cada familia tenía en sus hogares. Caminaron día y noche hasta llegar a un lugar oculto entre las montañas, donde nadie pudo encontrarlos.
  Cuando los Soldados de Kaiv llegaron al lugar, encontraron todo destruido y pensaron que esa comunidad se había convertido a sus creencias y siguieron su camino. 
  Casi todos los habitantes de aquel pequeño planeta creían en Kaiv y en el Creador, su padre. Tojal construyó un gran edificio y desde ahí guiaba a los 11 seguidores de Kaiv y estos al resto de los grupos. Al pasar el tiempo, a esos 11, se les fueron sumando mas y mas, hasta que casi todo el planeta seguía órdenes de Tojel. 
  Habían quedado algunas comunidades con otras creencias, pero como eran muy lejanas, cruzando mares revoltosos, y además eran poderosas, Tojel se conformó con lo que ya había conseguido y nunca los molestó; aunque él sabía muy bien que ellos sabían de su existencia y poder.
  Fue ahí que decidí seguir mi viaje, en mi mente aún permanece ese círculo de fuego con un cuerpo agonizante y no creo que pueda olvidarme de ese pobre joven delirante, que murió creyendo ser Hijo del Creador.
  Pasaron milenios, y se me ocurrió pasar nuevamente por el planeta Intriga, para ver cómo seguía la situación. Tojel ya no existía, solo aparecía en historias pintadas en paredes, pero aún estaba el gran edificio que había construido y otro lider, Vatin, ocupaba su lugar, y aunque las comunidades y el planeta en sí fueron evolucionando, la mayoría portaba el círculo de fuego de Kaiv en sus cuellos, y hasta en sus hogares. En cada comunidad había templos donde se reunían a orar al Creador y a su hijo Kaiv. Pero ya no había matanzas ni se perseguía a la gente por sus creencias y eso me pareció muy bueno. 
  No pude olvidar tampoco a los Zaiyentes, por lo que fui al lugar donde los había visto por última vez, en las montañas. ¡Sorprendentemente allí estaban! Su pueblo había crecido y eran felices y seguían siendo fieles a su amado Zaíy, construyeron templos y dentro, erguido y elegante, en un altar, se lo veía con sus plumas doradas, con esa inolvidable mirada y me pareció ver ese tótem tan hermoso como el que había sido destruido para salvar vidas hace tantos años atrás.
  Continué mi recorrido por Intriga, todo parecía tranquilo hasta que a lo lejos divisé una gran imagen de Kaiv en un pequeño templo; sus pies y manos no estaban atados formando un círculo ni su cuerpo lastimado ni ensangrentado y no había fuego. Curioso como siempre me acerqué a oír lo que decían y así como los seguidores de Zaíy, estas personas eran algunos Incognitos que no habían seguido a Tojel, ellos sospechaban de lo que había hecho y estaban en contra de todas las matanzas y sufrimientos que había provocado. Pero sí creían en Kaiv, sus antepasados  habían escuchado los lamentos de Alea y prestado atención a las actitudes de Tojel, y fue así que decidieron marcharse a otro lugar y tener su propia creencia, simulando por años seguir a Tojel, portando el círculo de fuego en sus cuellos para salvar sus vidas. Pero Tojel ya no estaba y eran libres las creencias, aunque siempre todo era manejado por el líder de turno, en este caso Vatin, como los anteriores, durante milenios, luego de la muerte de Tojel, fueron cuidando y acrecentando la fortuna que era pasada de sucesor a sucesor y a los súbditos, sucesores de los 11 originales que estaban esparcidos por casi todo el pequeño planeta, imponiendo sus ideas y deshaciéndose de quienes se negaban, aunque de manera más sutil para no llamar la atención de los creyentes.
  Y así, aún hoy, continúa siendo la vida del planeta Intriga, manejado y liderado por personajes astutos y manipuladores que usan la memoria de un joven delirante, bondadoso y carismático, para obtener riqueza y poder.
  Recorrí varios años luz y mi camino se cruzó con otro Ente observador, un colega amigo. Nos contamos las historias de nuestras visitas a los planetas de distintas galaxias y al oír la historia de Kaiv, me comentó que en un planeta azul de la Vía Láctea había visto una historia similar.
  Fue así, que se me ocurrió investigar ese planeta azul de la Vía Lactea, y descubrí que tenían muchas creencias distintas, y cada una de esas creencias estaba caracterizada por una imagen, pero solo una de ellas coincidía con las características terroríficas del planeta Intriga. Un joven salvajemente torturado, clavado de manos y pies a una cruz, con una corona de espinas incrustada en su ensangrentada cabeza, y cuando vi esa aterradora imagen pasó por mi mente la imagen de Kaiv en llamas.
Seguí mi camino sin poder dejar de pensar en Kaiv, ese círculo de fuego colgando del cuello de la mayoría de los intrigantes y en el joven torturado en la cruz del planeta azul.
Y me di cuenta que lamentablemente hay seres que manipulan las psiquis de los débiles, lucrando con los asesinatos de estos jóvenes bondadosos, diciendo a sus seguidores que deben hacer los que ellos dicen pero no lo que ellos hacen.
 Con mucha pena e indignación, tome otros rumbos deseando que estas dos historias atroces no volvieran a repetirse en otros planetas y que haya sido solo una brutal y mera coincidencia.
 Algún día estos seguidores y creyentes se darán cuenta de que existen muchos seres como Tojal en el Universo? 
 Espero que mis memorias lleguen a ser leídas y sirvan para quitarles las vendas de los ojos a esos pobres seres manipulables.
Hasta la próxima historia…
 Ente Observador del Universo

 Andrea H. Recofsky  

   (vamosadarle.com)  

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